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TRIATLÓN El deporte de los deportes (lesiones frecuentes)

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El Triatlón está de moda. Es un deporte que lo componen tres especialidades deportivas diferentes, a cual más exigente: la natación en aguas abiertas, el ciclismo en carretera y carrera a pie. Y no son por casualidad. Cada una de ellas usa grupos musculares diferentes y, en algunos casos, antagónicos desde el punto de vista biomecánico, lo que le da, sin duda, un plus de dificultad.

Los triatletas tienden a poseer una muy buena forma física, por lo que muchos atletas amateurs escogen el triatlón específicamente para obtener los múltiples beneficios que ofrece a la salud. Dado que las tres disciplinas son deportes de resistencia, casi la totalidad del entrenamiento para este deporte es aeróbico, de gran poderío cardiovascular Además, los triatletas deben prepararse para tres disciplinas diferentes, con lo que se obtiene un mayor equilibrio de toda la musculatura del cuerpo. En comparación con un ciclista, que entrena fundamentalmente las piernas, un triatleta desarrolla una musculatura firme en las piernas, por el ciclismo y la carrera a pie, y además desarrolla buena musculatura en la parte superior, es decir, brazos, pecho y espalda, debido a la natación. También es un deporte que no cae en la monotonía, ya que se realizan tres tipos de ejercicios, que además incluyen la resistencia mental que muchos triatletas tienen que preparar para resistir el cambio de la bicicleta a la carrera a pie, el cual produce un resentimiento muscular en las piernas, además de la concentración que demandan los triatlones de distancias largas.

Es deporte olímpico desde el año 2006, y como en otras disciplinas, contamos con campeones del mundo como Gómez Noya, o atletas de clase excepcional como Eneko Llanos o Marcel Zamora. 

Tipos de Triatlón

No todos los triatlones son iguales. Hay diferentes modalidades que hacen que sea una disciplina muy versátil, desde en novato que quiere ponerse a prueba y usa una prueba corta, hasta los más resistentes y experimentados corredores que hacen la prueba más dura, el ironman o triatlón de resistencia. 

– Modalidad Sprint: consiste en nadar 750 m, distancia para bicicleta de 20 km y 5 km de carrera a pie. Ésta es una disciplina al alcance de cualquier atleta popular porque su finalización es prácticamente segura, lo que no dará moral para poder encarar retos de mayor duración y complejidad.

– Modalidad olímpica: natación durante 1.5 km, bicicleta durante 40 km y 10 km de carrera a pie. 

– Modalidad Triatlón B (1,9 km – 90 km – 21 km): esta competición es la mitad del tan conocido Ironman que más adelante veremos. Es la menor de las pruebas catalogadas como “larga distancia”. En esta modalidad y en otras de más larga duración, el drafting (colocarse a rueda del corredor que va delante en la prueba de ciclismo o bien ir en pelotón) no suele estar permitido, ya que en este tipo de pruebas se busca el esfuerzo individual en cada uno de los sectores, dejando atrás cualquier tipo de táctica de carrera. Esto hace que la prueba de bicicleta sea muy dura ya que no se saca ventaja de una  menor resistencia al aire como ocurre cuando se va a rueda.  Aunque no dejan de ser competiciones, y además muy disputadas en los puestos de cabeza, las pruebas de larga distancia, de la que esta modalidad es la menor, pasan a ser pruebas de superación personal. Con ello nos referimos a que cada competidor deberá regular su ritmo bien para obtener el mejor registro posible en meta o simplemente para poder terminar. Este tipo de pruebas requieren una preparación específica y una correcta adaptación al volumen de entrenamiento. 

– Modalidad Triatlón C (4 km – 120km – 30km): distancia intermedia entre el Ironman y el Triatlón B, no es muy común pero no es raro encontrar este tipo de distancias en el calendario. Se puede optar por hacerla como paso intermedio antes de intentar un Ironman o para aquellos que gozan de un buen nivel de entrenamiento, como prueba test, siempre y cuando haya tiempo suficiente de recuperación entre las pruebas. 

– Modalidad de resistencia o distancia Ironman: 3.8 km nadando, 180 km en bicicleta y en último lugar, una maratón, 42 km. Esta prueba se popularizó en Hawai a finales de los 70, como medio para ver qué disciplina deportiva era la que congregaba a los atletas más resistentes, si la natación, el ciclismo o la carrera a pie. Hoy día, se ha extendido esta práctica a varias ciudades que se han convertido en la referencia para esta disciplina. Entre las más conocidas, la de Niza, Embrunman o la de Lanzarote.

Hay otra modalidad, pero con mucha menor aceptación, debido a lo desproporcionado de las distancias a recorrer en las tres disciplinas, es el UltraMan o el Epic5, donde los parámetros y las distancias son para extraterrestres prácticamente, por lo que ni siquiera me detengo en especificar su contenido. No están alcance de cualquiera ni siquiera de grandes atletas. 

¿Cómo se empieza?

La mayoría de las personas que se “enganchan” a este deporte de los deportes, suelen comenzar haciendo duatlones que constan de carrera a pie y ciclismo. Esto es duro de por sí, ya que la posición que adaptamos en la bicicleta así como los grupos musculares que se usan, tienen poco que ver con los de la carrera a pie. La transición entre una disciplina y otra es dura, hasta que los nuevos músculos solicitados para la carrera, comiencen a calentarse.

Una vez que ya se haya adquirido cierto nivel y continuidad en el entrenamiento, se puede plantear el salto a la tercera disciplina, la natación, que a mi juicio, es la más compleja debido a su dificultad técnica, y en la que el gesto técnico correcto es muy difícil de adquirir si empiezas a practicar la natación tarde. Debemos entrenar las tres disciplinas todas las semanas para poder tener un nivel de preparación adecuado para poder afrontar las tres pruebas con garantías de éxito. Además, como en toda disciplina de resistencia, el cuidado de la dieta es fundamental para poder rendir de forma adecuada. 

Al combinar tres disciplinas, hay  un mayor número de cadenas musculares y articulares que participan y son susceptibles de lesionarse. A continuación, vamos a desglosarlas las más frecuentes. 

1. NATACIÓN

Lo más normal es que se nade a crol.  Uno de los brazos del nadador se mueve en el aire con la palma hacia abajo dispuesta a entrar en el agua, y el codo relajado, mientras el otro brazo avanza bajo el agua. Las piernas se mueven de acuerdo a lo que en los últimos años ha evolucionado como patada oscilante, un movimiento alternativo de las caderas arriba y abajo con las piernas relajadas, los pies hacia adentro y los dedos en punta. Por cada ciclo completo de brazos tienen lugar de dos a ocho patadas oscilantes. En este estilo es muy importante respirar de modo adecuado. Se puede tomar una respiración completa por cada ciclo de los brazos, inhalando por la boca al girar la cabeza a un lado cuando pasa el brazo y exhalando después bajo el agua cuando el brazo avanza de nuevo. 

a) Columna cervical

Como se realiza con movimientos de cuello a derecha o a izquierda para poder respirar, no se recomienda para personas que tengan problemas cervicales como hernias o artrosis importante. En estos casos es muy importante usar gafas y tubo para respirar; de esta manera, podremos continuar pataleando sin el movimiento alternativo del cuello, sólo mirando al fondo de la piscina. 

b) Hombro

Otro problema de este estilo es el movimiento de rotación externa del hombro cuando se da la brazada al entrar en el agua. Esto puede provocar un roce del tendón de la musculatura  separadora del hombro, el manguito de los rotadores, provocando una compresión repetida que puede dar lugar a una tendinopatía por atrapamiento de dicho manguito.

En pacientes que han sufrido algún episodio de luxación del hombro, conviene  practicar este estilo con prudencia para evitar la posibilidad de una luxación de nuevo. 

2. CICLISMO

a) Lesiones traumáticas

El riesgo de accidente o caída durante la práctica del ciclismo, puede llegar al 10%. Sin embargo, la mayoría de las lesiones no son graves, ya que el deportista retoma la actividad deportiva en menos de 10 días. La localización más frecuente es en miembros superiores (30%) siendo el codo, la muñeca y la clavícula las articulaciones más frecuentemente dañadas. 

Las piernas se lesionan en el 35% de las caídas, siendo la rodilla la que más daño se provoca. Las lesiones se pueden dividir en función de la edad del ciclista:

– Aquellos mayores de 40 años se fracturan algún hueso en una de cada 3 caídas siendo la clavícula y las costillas las más frecuentes.

– Ciclistas menores de 40 años se suelen lesionar las rodillas con mayor frecuencia. 

b) Lesiones no traumáticas

– Lesiones de la columna: La cervicalgia es frecuente debido a la posición inclinada del ciclista de carretera para poder obtener un rendimiento aerodinámico adecuado. Las irregularidades de la carretera se trasmiten desde las ruedas (normalmente muy hinchadas), a la horquilla, manillar, hombros y de ahí a la columna cervical. Para poder ver la carretera hay que estar permanentemente levantada la cabeza, lo que provoca un aumento de la sintomatología.

A nivel dorsal, siempre se ha pensado que el ciclista es más propenso a tener la típica “chepa” del corredor, debido a que la postura condicionaba la aparición de esta deformidad.

La columna lumbar también se puede resentir. Si el manillar no tiene la longitud adecuada, el ciclista debe ir demasiado tumbado lo que provocará una sobrecarga de la parte posterior de la columna lumbar, la que soporta el peso del cuerpo cuando permanecemos en pie. Sin embargo, si el manillar es demasiado corto, el ciclista tiende a ir levantado y provoca sobrecarga en la parte más anterior de la columna lumbar y sobre los discos intervertebrales.

– Lesiones del miembro superior. Se deben a las vibraciones y golpes y el soporte del peso del cuerpo sobre el manillar. Esto puede provocar inflamación y dolor en los tendones del primer dedo. 

– Lesiones del miembro inferior

a) Cadera y área perineal
Dentro de las lesiones de cadera las más relevantes son las lesiones perineales (zona genital), consecuencia fundamentalmente del apoyo sobre el sillín y las largas horas de entrenamiento.  
También la sudoración por el esfuerzo produce la irritación de la piel en la zona perineal y tejidos cutáneos, dando lugar a foliculitis, quistes, forúnculos y nódulos fibrosos subcutáneos.             
    
b) Rodilla en el ciclismo
La tendinitis del rotuliano es la más frecuente. Puede afectarse la inserción en polo inferior de rótula, o el cuerpo tendinoso. La de inserción se debe con más frecuencia a una tracción desviada porque el eje del tendón también lo esté y la corporal a un sobreesfuerzo, lo que es importante conocer en el proceso de investigación de la lesión para procurar la solución más efectiva. En el primer caso, la solución pasa por una corrección de la postura y en el segundo por un reposo prolongado que dé lugar a su recuperación. Es importante evitar en el esfuerzo el movimiento de retroceso en el sillín para que la palanca en extensión sea más efectiva.

c) Tobillo
– Tendinitis del Aquiles: La porción delantera del pie está fija en el pedal pero la posterior tiene cierta capacidad de movimiento libre. Ajustada la rotación del pedal es conveniente mantener una cierta fijación del talón para evitar ese movimiento de vaivén que puede dañar los tendones laterales.
– Tendinitis de pata de ganso: Con excesiva rotación interna se solicita en exceso y se produce una lesión del bíceps femoral. Rotando al exterior, la tensión es soportada por los tendones de la pata de ganso. 

3. RUNNING

Los vamos a dividir en: Síndromes dolorosos de tobillo y pie; Síndromes dolorosos de la rodilla 

Síndromes dolorosos de tobillo y pie

a) Periostitis tibial      

Es un cuadro doloroso del borde interno y cresta anterior de la tibia debida a una inflamación del periostio tibial (capa que recubre y envuelve al hueso) a consecuencia de una solicitación excesiva de los músculos que se insertan en él, sobre todo el tibial anterior. Suele presentarse en corredores con un pie pronador o con talón en valgo (pies con escaso arco plantar), corredores en asfalto, o deportistas que aumentan de forma brusca la intensidad del ejercicio sin la progresión adecuada.

La clínica consiste en un dolor en la cara anterointerna de la tibia distal sobre todo, que aumenta con la palpación de la zona y se puede acentuar por las noches.Su tratamiento consiste en primer lugar en reducir la intensidad de los entrenamientos, cambiar a una superficie más blanda como puede ser la hierba, aplicar frío local al final de cada entrenamiento, junto a medicación antiinflamatoria y fisioterapia para los casos más rebeldes. El uso de un calzado deportivo adecuado o plantillas correctoras pueden ayudar a prevenir la recidiva.

b) Fracturas por fatiga

A medida que un corredor entrena, las células óseas remodelan y modifican el hueso para acomodarlos a las tensiones que sufren durante la carga y el apoyo en el ejercicio. A veces, dicha acción es tan rápida y brusca que puede hacer que se pierda la continuidad en el hueso provocando una fractura. Esto es frecuente en la tibia, a unos 6 cm por encima del tobillo y en el pie.

El paciente nota dolor, de aparición progresiva, relacionado con el esfuerzo y que cede cuando descansamos. Si progresa el cuadro, el dolor es continuo. Se aprecia al palpar una zona dolorosa con inflamación local.

Si hacemos una Rx en las primeras fases, es posible que no veamos nada, pero a las 2-3 semanas se apreciará un callo de fractura como si hubiéramos tenido una lesión en el hueso pero sin trauma previo. La gammagrafía también puede ayudar en el diagnóstico.

Si las molestias y el dolor no ceden con reposo y antiinflamatorios deberemos acudir al especialista.

El tratamiento pasa por la descarga y el reposo de la extremidad lesionada mediante el uso de bastones. La reincorporación se produce a los 3 meses. 

Síndromes dolorosos de rodilla en la carrera 

a) Tendinitis rotuliana

Se produce sobre todo en deportistas en los que el salto o la carrera son importantes, así como los cambios de ritmo (atletismo, tenis, fútbol, baloncesto….).

Se origina por los movimientos de contracción y elongación que sufre continuamente este tendón, de forma mantenida, y que no permite la recuperación entre ejercicios, porque estos se realizan de forma muy continuada o agresiva.

NO es exclusiva del triatlón y hay otros deportes en los que se puede producir:

– Deportes de salto: Voleibol, baloncesto.
– Deportes con importantes cambios de ritmo: fútbol, tenis, atletismo, pádel.
– Actividades diarias donde haya que subir y bajar escaleras muy frecuentemente, trabajadores que realicen su actividad laboral en “cuclillas” como mecánicos, fontaneros o albañiles.
– Sobrepeso.
– Enfermedades de base como la artritis, la diabetes que debilitan y deterioran los tendones.
– Hábito tabáquico.
– Enfermedad de Osgood-Schlatter. 

Produce dolor en la cara anteroinferior de la rótula, que se incrementa al saltar, subir o bajar escaleras o agacharse.


Cuando el proceso está comenzando, el dolor sólo se manifiesta al inicio del ejercicio, cediendo una vez que dicho tendón se “calienta”. Una vez que hemos acabado de jugar, el paciente nota dolor en el sitio del tendón y rigidez que en ocasiones le obligan a tomar medicación antiinflamatoria.

En situaciones más avanzadas, el dolor es al inicio y durante la práctica deportiva. Puede llegar a impedir el descanso nocturno.

Debemos acudir al médico:

 

  1. Si el dolor limita las actividades de la vida diaria.
  2. El dolor impide el descanso nocturno.
  3. El dolor no cede a pesar de estar en reposo deportivo durante 7 días junto a tratamiento con antiinflamatorios y frío local.
  4. No hay mejoría con el tratamiento rehabilitador.

 
Como herramientas diagnósticas:

– Rx simple de la rodilla en cuestión: puede verse alguna calcificación en el vientre del tendón.
– ECO del tendón.
– RMN de la rodilla. Es frecuente que el tendón aparezca engrosado en su vientre o en la inserción tanto de la tibia como de la rótula.

El tratamiento se divide en varias fases:

1ª fase: reposo deportivo, frío local, tratamiento antiinflamatorio oral y tópico mediante crema antiinflamatoria. Durante 7 días. Comenzar el ejercicio físico de forma progresiva y gradual, comenzando y finalizando con estiramientos. (Ver estiramientos).
2ª fase: tratamiento fisioterápico mediante manipulaciones, onda corta, EPI, TECAR.
3ª fase: Infiltración con plasma rico en factores de crecimiento (ver enlace).
4ª fase: Cirugía. El objetivo es retirar el tejido fibroso y revitalizar el tendón. 

¿Cómo podemos prevenirla?

– Realizar estiramientos de forma rutinaria, antes y después del ejercicio.
– Frío local al finalizar.
– Antiinflamatorios.
– Tratamiento rehabilitador. 

b) Síndrome de cintilla iliotibial  

Se trata de una tendinitis de la banda iliotibial que puede acompañarse en algunos casos de una bursitis.

La banda iliotibial es una estructura plana y acintada que se origina en la pelvis y se inserta en la parte externa de la tibia. Funciona como un ligamento lateral entre la parte externa del fémur y la tibia, ayudando a la estabilización de la parte externa de la rodilla.

Se llama el síndrome del limpiaparabrisas porque, al no estar sujeta al hueso, la cintilla se desliza hacia atrás y hacia delante con el movimiento de doblar y estirar la rodilla. Esto, de forma repetida y continua, provoca la inflamación de una pequeña bolsa que se encuentra debajo de esa cintilla, provocando el dolor.

Entre las causas principales destacamos:

– Deportes como el atletismo o el ciclismo que provocan la flexoextensión de rodilla de forma repetida.
– Genu varo o rodillas hacia fuera. 

Clínicamente, este síndrome se traduce por dolor en el compartimento externo de la rodilla, que se irradia, a veces, hacia la cara exterior del muslo. Las molestias aparecen, al principio, después de varios kilómetros de carrera, aumentando en terreno ondulado o en superficies duras no planas. Es frecuente que estas molestias aparezcan al aumentar la zancada. Posteriormente, son cada vez más precoces y molestas en actividades cotidianas y su intensidad puede obligar al corredor a interrumpir la actividad.

Para su diagnóstico la exploración la herramienta más útil, así como la manera de producirse el dolor. Eso es muy característico de esta lesión. 

Debemos acudir al médico si:

– Si el dolor limita nuestra actividad deportiva o nuestra vida diaria.
– Las molestias no han cedido con frío y con los antiinflamatorios tradicionales. 

El tratamiento se basa en el reposo deportivo de aproximadamente unas 3 semanas (excepto la práctica de actividades que no sobrecarguen la cintilla como la natación). Se puede asociar a 2 o 3 infiltraciones de corticoides. Se puede asociar crioterapia, masaje transverso profundo, TECAR. La vuelta al entrenamiento deberá hacerse sobre un terreno suave y plano eliminando el calzado usado.
La podemos prevenir: 1 Evitar correr en pendientes pronunciadas hasta que cure la lesión.2 Corregir los posibles problemas de pisadas.3 Evitar correr con calzado desgastado en la parte exterior del talón.4 Realizar un estudio de la pisada para valorar desajustes en la misma y confeccionar plantillas que neutralicen dichos problemas de pisada.5 Trabajo de potenciación de la musculatura abductora o separadora de la pierna. 

¿Cuándo puedo volver a correr?

El tiempo promedio es de 3 semanas. El inicio debe ser muy progresivo y no debemos dar lugar a que aparezca el dolor. Se debe ir muy poco a poco para evitar la recaída. 

c) Tendinitis del músculo poplíteo 

l músculo poplíteo está situado en la parte posterior de la rodilla, debajo del gemelo externo. Es un músculo pequeño, corto, aplanado y triangular. Está compuesto de una parte muscular y otra tendinosa. El músculo poplíteo actúa como flexor y rotador de la pierna, y limita el desplazamiento anterior del fémur junto con el ligamento cruzado anterior. Cuando la pierna esta apoyada en el suelo, este músculo interviene como iniciador de la rotación, rotando lateralmente el fémur. También desempeña un papel importante en la dinámica de la rodilla, moviendo hacia atrás el menisco externo.

Como factores de riesgo:– La carrera cuesta abajo y la excesiva rotación del pie hacia dentro (pronación) tienden a aumentar el desplazamiento femoral anterior y la tensión sobre el tendón poplíteo, creando en ocasiones dolor e incluso provocar una rotura fibrilar. 

El tendón del músculo poplíteo es sensible a la actividad y con el uso excesivo puede inflamarse (tendinitis) y causar dolor en la parte posterior de la rodilla, agravada durante las sentadillas profundas y particularmente cuando se corre cuesta abajo, se manifiestan a lo largo de la cara externa de la rodilla. La inflamación puede empeorar si a pesar del dolor se continúa con el ejercicio. Con el tiempo, se van provocando microlesiones que pueden causar la formación de un tejido cicatrizal de mala calidad. Este tejido cicatrizal puede producir dolor crónico y cada vez que se hace ejercicio. 

 Para su diagnóstico, la exploración la herramienta más útil, así como la manera de producirse el dolor. Eso es muy característico de esta lesión.

– Ecografía nos puede ser útil para ver si hay hematomas o lesión en el músculo o tejidos de alrededor de la zona lesionada.

– RMN de la rodilla: al ser un músculo que se “introduce” en la articulación, es una prueba que nos puede ayudar a la hora de diagnosticar la lesión. 

El tratamiento pasa por el reposo deportivo de aproximadamente unas 3 semanas (excepto la práctica de actividades que no sobrecarguen el músculo como la natación o la bicicleta elíptica). Se puede asociar crioterapia, masaje transverso profundo, TECAR.
La vuelta al entrenamiento deberá hacerse sobre un terreno suave y plano eliminando el calzado usado.

Para su prevención:  1 Evitar correr en pendientes pronunciadas hasta que cure la lesión.2 Corregir los posibles problemas de pisadas.3 Realizar un estudio de la pisada para valorar desajustes en la misma y confeccionar plantillas que neutralicen dichos problemas de pisada.

¿Cuándo puedo volver a correr?

El tiempo promedio es de 3 semanas. El inicio debe ser muy progresivo y no debemos dar lugar a que aparezca el dolor. Se debe ir muy poco a poco para evitar la recaída.

FUENTE tulesion

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